Tecnología para la salud, una tarea por comenzar

José Alarcón

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Socio Decano de la Práctica de Salud PwC México
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El rostro de la industria de la salud en México está cambiando radicalmente. La suma de dos agentes –consumidores e instituciones privadas– ha generado un sector más dinámico y competitivo.

Sin embargo, acorde con el reporte Diez grandes cuestiones de la industria de salud en México: un enfoque de toda la Sociedad de PwC, aún existen áreas de oportunidad, como la mala nutrición que ha provocado una epidemia de diabetes, los desafíos de eficiencia para un mejor acceso a servicios de salud y las dificultades en la distribución y la búsqueda de nuevos esquemas para fijar los precios de los medicamentos.

La tecnología ha facilitado el desarrollo de herramientas que permiten mejorar la relación entre instituciones y usuarios. De acuerdo con el reporte ya mencionado, mejorar en la aplicación de las tecnologías de la información en salud posibilitaría el acceso a la salud a 15.5 millones de pacientes adicionales al año en México y reduciría el gasto en 3,800 millones de dólares.

No obstante, la escasez de financiamiento a partir de 2009 ha provocado la reducción de nuevos proyectos, entre ellos la implantación a nivel nacional de expedientes clínicos electrónicos, que permitan transferir información entre hospitales e instituciones. Los resultados de la encuesta realizada por PwC a más de 500 en ciudades medias y grandes, como parte de la producción de las “Diez grandes Cuestiones”, demuestra que 55% de los mexicanos ha buscado información sobre salud en la computadora, tableta o celular y que 46% usa aplicaciones sobre salud y bienestar por lo menos una vez al año.

Formalización, la clave

Aunque actualmente existe un sinnúmero de aplicaciones enfocadas en salud y bienestar, ninguna de ellas puede ser utilizada para tratamientos o diagnósticos médicos, ya que para este fin se requeriría la aprobación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Por ello las apps que se pueden utilizar y que a la fecha no requieren aprobación de Cofepris están enfocadas a incentivar y apoyar mantener el bienestar y la adherencia sin incluir el tratamiento y diagnóstico de la enfermedad.

Un ejemplo relevante es Diabediario, una aplicación desarrollada por la Fundación Carlos Slim para apoyar en el control de la diabetes tipo dos. Su función es ayudar a los pacientes en el monitoreo de indicadores como peso, presión arterial y niveles de glucosa y recordar la toma periódica de medicamentos. Sin embargo, esta app no sustituye el uso de dispositivos como básculas, baumanómetros o glucómetros que son los que permiten realizar la medición formal y están autorizados por la Cofepris.

También existen otros esfuerzos como el del Sistema Nacional de Información Básica en Materia de Salud (SINBA), que ha impulsado la creación de apps como Radar-CI Salud, que ayuda a los pacientes a encontrar más de 28,000 unidades públicas y privadas de atención de la salud en el país.

Consideramos que las aplicaciones de salud y bienestar podrían generar un cambio positivo en los usuarios, ya que permiten crear hábitos más saludables como hacer ejercicio regularmente o alimentarse en mayor proporción de frutas y verduras.

Analítica, un reto importante de seguridad

Tanto las apps como los expedientes clínicos electrónicos ayudan a generar bases de datos que pueden mejorar la atención del paciente y del consumidor.

Un caso exitoso es el de Previta, un grupo privado de atención primaria que cuenta con un modelo de atención respaldado por un E-healthtracker, responsable de crear una base de datos de expedientes médicos que integra la analítica de la inteligencia empresarial.

Carlos Pérez, director ejecutivo de Grupo Proa Diagnósticos, dijo en entrevista para este estudio que el análisis de dicha base impactó de manera positiva en su demanda de servicios, pues el gobierno intensificó sus campañas de promoción de la salud.

Y es que para el gobierno contar con bases de datos de expedientes médicos sería un gran apoyo para administrar mejor los recursos, ya que detectaría los padecimientos que aquejan en mayor medida a la población y permitiría aumentar la inversión en medicamentos y desarrollo de especialistas.

No obstante, luego del ataque del ransomeware WannaCrypt a varios hospitales británicos en mayo de este año -que ocasionó la cancelación de las citas médicas y la implementación de un plan para atender únicamente emergencias- a las instituciones de salud a nivel global les quedó claro que una mala gestión de la información podría ser catastrófico.

Por ello, a pesar de que 81% de los consumidores están de acuerdo con que todos los doctores deberían tener un expediente clínico electrónico, con base en la encuesta que realizamos, es necesario que los hospitales y las instituciones de salud inviertan en una infraestructura de seguridad que proteja sus datos y garantice la continuidad de sus operaciones.

Son muchos los beneficios que la tecnología provee al sistema de salud. Hacer uso de ella para atender los problemas que aquejan a los mexicanos es una tarea que aún está comenzando.

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