La Encuesta Global de CEO y las habilidades digitales

Moisés Pérez Peñaloza

Moisés Pérez Peñaloza

Socio de Rewards, Benefits & HR Analytics
Moisés Pérez Peñaloza

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La disrupción de las nuevas tecnologías es una realidad. Los líderes empresariales están evaluando la forma en cómo la Cuarta Revolución Industrial afectará sus operaciones y capital humano. Están muy conscientes del cambio que tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), blockchain y la automatización pueden traer. Nuestra 21a Encuesta de CEO aborda este aspecto, y concluye que la manera en la respondan las empresas determinará su éxito futuro y el del país en donde operen.

En México nos enfrentamos a la insuficiente inversión en esta área. Los grandes empleadores del país son las pequeñas y medianas empresas (Pymes), pero desafortunadamente no cuentan con los recursos ni una estructura suficientemente robusta para hacerlo, por lo que caen en la obsolescencia y en prácticas no digitales.  

De esta forma, el siguiente paso de este desafío sería capitalizar la revolución digital, que nos ayudaría a contar con las habilidades adecuadas para aplicar y adoptar dichas tecnologías.

Para los CEO globales esto es prioritario. Por ello, mientras más innoven los negocios, el país tendrá mayores probabilidades de mantener y mejorar su nivel competitivo internacional. Asimismo, es importante invertir en la educación y la readaptación de procesos empresariales y de recursos humanos.

La reciente Encuesta de CEO  de PwC indica que India subió en el ranking de los 15 países más atractivos para invertir, incluso superando a Japón, mientras que México descendió del octavo al treceavo lugar. Si comparamos a México con la India, estamos desfasados en lo que respecta a la educación, ya que el equivalente de la población mexicana (120 millones de indios) tiene un nivel de preparación profesional bilingüe y tecnológico debido a que este país decidió, hace muchos años, invertir fuertemente en educación y capacitación.

Esto indica que es necesario reacondicionar las capacidades a las nuevas formas de trabajo desde las tres ángulos: empresa, gobierno e individuo. El rezago que presentamos como país puede mejorar a través de la implementación de medidas prácticas, como mejores compensaciones y prestaciones, para atraer al personal adecuado. Sin embargo, es poco probable que las empresas lo logren solamente por medio del reclutamiento y las estrategias de retención.

Actualmente, hay hasta cuatro generaciones interactuando en el campo laboral, por lo que es necesario capacitarse y estar a la vanguardia si como individuos queremos tener futuro en una empresa.

Sin embargo, existe una limitante económica importante para gran parte del país, no es fácil digitalizarse. Para compensar estas deficiencias reales, el gobierno podría ofrecer más apoyos para que las empresas puedan investigar y desarrollar capacidades acorde a lo que se necesita en el mercado laboral.

Asimismo, los líderes empresariales también requieren enfocarse en su situación actual, ya que para 2030 muchos trabajos pueden verse afectados por los efectos de la automatización.

Los CEO tienen la responsabilidad de recapacitar a los empleados cuyas tareas o actividades puedan verse afectadas por la automatización.  Las empresas y el gobierno pueden trabajar juntos para ayudar a los empleados actuales y futuros a desarrollar las habilidades que vayan requiriendo los cambios tecnológicos.

Ambos actores también deben preguntarse: ¿qué necesitan hoy los negocios? Esos requerimientos, ¿los ofrecen las escuelas hoy en día? ¿Cómo se pueden reinventar las personas? Nos queda claro que resolver todas estas cuestiones toma tiempo y requiere inversión y paciencia, pero es posible.

En el marco de la última reunión anual del Foro Económico Mundial, se habló sobre los cambios necesarios en la educación a nivel global. Los CEO llegaron a la conclusión de que solo a través de un cambio en la educación, los niños podrán competir con las máquinas en el futuro. Jack Ma, fundador y Presidente Ejecutivo de Alibaba Group comentó: “la educación actual se basa en el conocimiento y ahora debemos enseñar algo único en lo que las máquinas nunca puedan igualarnos. Se trata de habilidades humanas, como valores, creencias, pensamiento independiente, trabajo en equipo, preocupación por los demás, deportes y arte”.

No obstante, es fundamental resaltar que el principal problema lo tiene el individuo, no la empresa ni el gobierno. Las personas debemos estar dispuestas a dedicar el tiempo necesario a innovar y renovarnos, pensar qué podemos hacer para agregar valor a nuestro trabajo. El reto es tener claras nuestras responsabilidades y cómo se mide nuestro desempeño, saber qué espera la empresa de nosotros, tener buena comunicación, y combinar las preferencias personales con las de la empresa.

Aunque sí existe la conciencia en los tres ámbitos de ofrecer la capacitación necesaria, los mexicanos nos enfrentamos de nuevo a un problema de inversión y a las diferencias educativas que existen entre las escuelas privadas y públicas.

Finalmente, en cuanto al mundo empresarial, es necesario que los CEO encabecen el cambio y no esperar a que los reguladores lo impongan. Ofrecer a las personas las habilidades que necesitan para mantenerse vigentes en el mercado laboral es una manera fundamental y tangible de contribuir verdaderamente a la sociedad y empezar a solucionar la falta de confianza de la comunidad en las empresas. Las organizaciones tienen la oportunidad y la responsabilidad de realmente beneficiar la vida de las personas.

¿Entonces, cómo se debe medir el éxito en la sociedad?

Para mí es claro que un país debe medirse en términos de cómo viven sus adultos mayores; los seres humanos trabajamos la mitad de nuestra existencia para tener bienestar cuando envejecemos. Una de las formas de medir el éxito de una empresa o un gobierno es saber si sus empleados o ciudadanos viven bien al jubilarse.

En este sentido, México enfrentará un gran problema en aproximadamente 18 años, cuando se jubilen las generaciones actuales. Se prevé que para 2050 habrá aproximadamente 30 millones de ancianos en el país y, considerando que hoy en día 8 de cada 10 adultos mayores viven en pobreza y abandono, la pregunta fundamental es ¿cómo lograr que subsistan dignamente después de retirarse?

En lo que respecta a la parte económica y de salud, se requieren medidas y acciones de gobierno, como la revisión del sistema de pensiones y una reforma a la seguridad social, medidas que permitan proteger a esa población. Además, es necesario ofrecer incentivos financieros para fomentar el retiro tardío o parcial y promover el ahorro y la previsión entre la población, por sólo mencionar algunas propuestas.

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