Ciudades emergentes, clave para la Cuarta Revolución Industrial

Carlos Zegarra

Carlos Zegarra

Socio, Management Consulting
Carlos Zegarra

Latest posts by Carlos Zegarra (see all)

Compartir:

La industrialización, aunque innovadora y productiva, ha causado gran parte de los problemas ambientales actuales, teniendo efectos en el cambio climático y el agotamiento de las reservas naturales de energía, la acumulación de toxinas y basura en ríos, tierra y océanos, la pérdida de biodiversidad y la deforestación.

Actualmente, la Cuarta Revolución Industrial (4RI) ya es una realidad en varios sectores de nuestra economía. Esta vez, a diferencia de los procesos anteriores en los que se explotó el uso de la automatización para producir a mayor velocidad y en mayor escala productos y bienes, existe la potencial oportunidad de enfocar esta revolución de forma que pueda ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas de la manera más sustentable posible.

Es por eso que la 4IR, además de enfocarse en convertir las innovaciones en cuestiones más accesibles, rápidas y eficientes, busca que todas estas nuevas tecnologías —las cuales han cambiado nuestra forma de relacionarnos con el mundo— tengan un impacto positivo, generando potenciales beneficios por ejemplo en el desarrollo de las ciudades emergentes.

¿Por qué son importantes las ciudades emergentes?

Se tiene una oportunidad única de aprovechar el cambio demográfico que están viviendo ciertas urbes. El documento de PwC Fourth Industrial Revolution for the Earth. Harnessing the 4th Industrial Revolution for Sustainable Emerging Cities presta especial atención a metrópolis como Bogotá (Colombia), Lagos (Nigeria) y Bombay (India), entre otras, las cuales son ciudades donde el rol de la urbanización sustentable cobra mayor importancia, puesto que aún se puede incidir en su planeación y manejo para asegurar su habitabilidad sin dejar de lado los temas económicos, ambientales, de infraestructura y de servicios.

Las economías emergentes de hoy en día atraen cada vez más migrantes. Se espera que algunas ciudades en Asia y África absorban el 90% de los 2,500 millones de personas que migrarán a las urbes en el año 2050, es decir, a nivel global se estima que la urbanización continúe hasta que la población de las ciudades represente el 66% del total para esa fecha, aproximadamente el doble de lo que es hoy en día. Es en el contexto de esta mega tendencia demográfica donde consideramos que la 4IR puede jugar un papel fundamental en beneficio de estas sociedades.

¿Cómo hacer que esta revolución tenga un efecto positivo en las ciudades?

El catalizador en el desarrollo de las metrópolis dentro de esta nueva revolución industrial es, sin duda, la tecnología. Ya sea en forma de inteligencia artificial (IA), vehículos autónomos, drones, el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), materiales avanzados, impresoras 3D o la biotecnología, todas estas innovaciones digitalizan la forma en la que las personas viven su día a día y están remodelando los sectores urbanos relacionados a la gestión del transporte, energía, residuos y agua, entre otros.

Una planeación y construcción inteligente de las ciudades requiere utilizar la tecnología de manera ingeniosa para poder eficientar las diferentes necesidades de los ciudadanos y darles solución de la mejor manera con el menor impacto posible en el medio ambiente.

En específico para México, la 4RI puede por ejemplo beneficiar inmensamente al combate del tráfico, el cual se estima que le cuesta a la Ciudad de México 33 mil millones de pesos al año en pérdida de tiempo y de productividad.

El impacto y los riesgos de la 4IR

Durante los próximos 10 a 15 años podremos evidenciar la aplicación en mayor escala de estas innovaciones tecnológicas en el desarrollo de las ciudades y su impacto en las sociedades en general en áreas como la planeación y construcción inteligente, transporte y logísticas sustentables, uso de energías limpias y disminución de la contaminación, así como en el desarrollo de sistemas metropolitanos resilientes que preparen a las metrópolis para potenciales desastres ambientales.

Aun cuando reconocemos que la tecnología puede ser un gran aliado para el desarrollo, es importante destacar que ésta se puede convertir en un arma de doble filo y que es necesario ser muy conscientes en cuanto a su grado de utilización y asimilación en la evolución de nuestras sociedades.

Por ejemplo, si bien la 4RI puede incrementar la eficiencia energética, por el otro lado existen tecnologías que están demandando cada vez más niveles intensivos de energía para su operación, tales como el blockchain y los vehículos autónomos, por lo que su desafío será disminuir su dependencia energética en el uso de combustibles fósiles.

Preocupa también el rol del ser humano en la sociedad. Los gobiernos deben asegurar que la 4RI no genere mayor brecha entre los niveles sociales, volviendo a la tecnología accesible para todos y desarrollando las habilidades y conocimiento requeridos en la población para su adecuada asimilación.

Es por ello que, la participación integrada del sector privado y público como agentes de cambio es vital para una Cuarta Revolución Industrial sostenible, sustentable y exitosa.

Agregar un comentario: