5 tendencias globales en la lucha contra la corrupción

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La corrupción y los sobornos no son algo nuevo, han estado presentes desde que los seres humanos empezaron a organizarse en sociedades y siguen siendo un gran problema. Cada año se pagan aproximadamente más de un billón de dólares en sobornos en el mundo y se pierden 2.6 billones de dólares en corrupción, lo cual equivale al 5% del PIB global (1). Y probablemente la cifra real sea mucho más grande.


En el Índice de Percepción de la Corrupción 2017, publicado por Transparencia Internacional y Transparencia Mexicana, bajó un punto, pasando de 30 a 29 en una escala que va de 0 a 100. Esto ubica al país en la posición número 135 de 180 países evaluados en materia anticorrupción. A nivel regional, México se encuentra en los niveles más bajos de América Latina y el Caribe, por debajo de Brasil, Argentina y Colombia. (2)

¿Cómo enfrentar el reto?

Se trata quizá del reto actual más importante de la sociedad a nivel mundial, debido al profundo daño que ocasiona a los ciudadanos. Afrontarlo es responsabilidad de todos los sectores, para lo cual será necesario implementar medidas más específicas, además de los planes de cumplimiento y controles adecuados. Con el propósito de obtener una visión más precisa de este entorno, PwC realizó un estudio a partir del cual presentó cinco predicciones para los próximos cinco años y más allá. Te invitamos a conocerlos dando clic en cada uno:

Expansión geográfica de la vigilancia y los controles

Se prevé que la implementación de leyes y sanciones anticorrupción siga expandiéndose y evolucionando a nivel global en los próximos años, independientemente de los cambios en el entorno político.

Para hacer frente a la corrupción es necesario realizar un esfuerzo masivo y contar con un conjunto de leyes y regulaciones en todo el mundo. Son muchos los países que en los últimos años han tomado medidas definitivas para abordar este problema, como Francia, Corea del Sur, Brasil, México, China y Argentina.

Sin embargo, se ha visto que existe una relación importante entre corrupción y pobreza. De los más de 7 mil millones de personas que viven en el mundo actualmente, aproximadamente 6 mil millones pertenecen a países en donde la corrupción está extendida.

Más acciones sociales en lugar de regulaciones que no se implementan

Las acciones de la sociedad serán más eficaces que las leyes de cumplimiento que carecen de sanciones adecuadas o regulaciones que al final no se implementan. Además, la población ya no está dispuesta a guardar silencio frente a la corrupción y ya cuenta con diversos medios para expresarse y hacer denuncias. Por ejemplo, las campañas públicas tienen implicaciones profundas y muchos países las utilizan con buenos resultados, pues el temor a ser expuestos públicamente obliga a los líderes y a la fuerza laboral a adoptar un cambio cultural. Sobre todo, en industrias que han tenido que pagar costosas multas por actos corruptos, como los sectores de servicios financieros, de energía y farmacéutico.

Cumplimiento automatizado y preventivo

La tecnología permitirá la automatización del cumplimiento y la prevención. En los próximos cinco años, la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías de automatización ofrecerán grandes mejoras en la velocidad, eficacia y efectividad de las estrategias y procesos de cumplimiento en contra la corrupción.

Según la más reciente Encuesta Global de CEO de PwC, los líderes empresariales globales están conscientes de ello: 52% está explorando los beneficios del trabajo conjunto entre máquinas y humanos. Por lo tanto, el potencial de la aplicación de las tecnologías emergentes en contra de los sobornos y la corrupción es evidente y tiene un gran poder transformacional.

Menor uso de efectivo

Ya son varios los países alrededor del mundo que han hecho importantes avances para reemplazar el efectivo físico con valores electrónicos, por ejemplo, los billetes y monedas representan sólo el 2% de la economía sueca, en comparación con el 7.7% en EUA y 10% en la Euro Zona (2). A nivel global, se espera que incrementen los sistemas de pago electrónicos y con criptomonedas, lo que significa que la cantidad de transacciones en efectivo podrían disminuir hasta un 30% en cinco años.

Debido a que el dinero electrónico es más fácil de rastrear y auditar, podría ayudar a reducir los sobornos. Sin embargo, esto implicaría nuevas reglas, ya que cambiar a una sociedad con menos efectivo sólo reduciría los mecanismos de pago de sobornos, no cambiaría los motivos detrás de ellos.

Asimismo, uno de los retos más importantes es la corrupción en las empresas, que rara vez implica dinero en efectivo, y las instancias gubernamentales. En el caso de estas últimas, una buena opción sería mejorar los sueldos de los servidores públicos, pero desafortunadamente no todos los países tienen los recursos para hacerlo.

Empresas éticas y transparentes

La información y las actividades corporativas se dirigen hacia un nuevo entorno de mayor transparencia y visibilidad. Con el escrutinio de las redes sociales y las ONG, las organizaciones ahora operan como si estuvieran dentro de una pecera de cristal. El público en general y las regulaciones exigen niveles cada vez más altos de apertura. Habrá empresas que se nieguen a seguir esta tendencia escondiéndose detrás de la protección de datos y la confidencialidad, pero las que acepten el reto tendrán una ventaja competitiva que podrán utilizar para promover un cambio cultural y un comportamiento ético.

Para esto será necesario crear nuevos modelos de negocios y atraer diferentes tipos de talentos. Durante los próximos cinco años, una cantidad importante de empresas adoptarán este tipo de enfoque, dando prioridad a la ética y la transparencia, combinando su estrategia, controles, administración de riesgos y cumplimiento – incluyendo las regulaciones anticorrupción – en un solo modelo.

Este nuevo enfoque refleja también un cambio generacional. Los millennials están deseosos de hacer la diferencia en el mundo, por lo que las empresas que adopten este enfoque y empoderen a sus empleados para hacer lo correcto, serán cada vez más reconocidas como éticas, transparentes y bien administradas, obteniendo así mayor confianza.

Más allá del cumplimiento

En resumen, los cinco aspectos que hemos mencionado dejan claro que un enfoque basado sólo en el cumplimiento de las regulaciones relevantes y hacer lo mínimo posible ya no es aceptable o sostenible. Por el contrario, los consejos de administración y los líderes deberán ir más allá del cumplimiento, fomentando una cultura ética dentro de las organizaciones. Comprometerse con sólidos valores éticos sustentables es mucho más que sólo un cálculo matemático para determinar el porcentaje de recuperación, se trata de hacer una diferencia y crear una mejor sociedad para todos.

(1) https://www.oecd.org/cleangovbiz/49693613.pdf
(2) Transparencia Mexicana (21 de febrero de 2018)

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